lunes, 26 de septiembre de 2011

APROVECHAR EL LIBRO (2ª parte de 2)

Cuando una persona trabaja con mi libro al mismo tiempo que está en la autoescuela, puede ocurrir que surja alguna contradicción entre lo que dice su profesor y lo que yo sostengo. Lo mejor es que la aclare cuanto antes hablando con él, o con ella. Lo más probable, será que la discrepancia sea más aparente que real, o, muy circunstancial -para un lugar o situación muy concreto-. También es posible, por supuesto, que mi colega aporte algo en lo que yo no haya reparado nunca, algo de lo que no me he dado cuenta o, simplemente, no sepa; en ese caso, agradecería mucho que esa persona me lo haga saber. No lo sé todo y quiero seguir aprendiendo siempre.

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Sentados lado a lado, con un alumno, solía decirle que desde mi cerebro construyo un puente hacia el suyo por el que hago transitar mi conocimiento y experiencia para conducir bien y seguro. Mas, aunque este sea, necesariamente, el sentido principal de circulación, el puente debe tener también sentido contrario; a mí ha de llegarme lo que el alumno me transmite, discrepancias y correcciones -que a veces las hay- inclusive. Y, desde luego, en ningún caso, ni profesor ni alumno deben construir la pared de un frontón con piedra blindada al otro lado del puente.
Cuando una persona trabaja con mi libro pero ya tiene permiso de conducir y conduce muy poco, nada, muy limitadamente, lleva años en alguna de estas situaciones, o muy poco tiempo, pero se siente abocada a ellas... Si tiene Conducir sin miedo porque desea llevar un coche con frecuencia, soltura y seguridad, todo lo dicho para quien está sin permiso aún y en la autoescuela es perfectamente válido. Mas, no está en la autoescuela, luego la pregunta suele ser: ¿Debería volver? 
Probablemente, pero no necesariamente siempre. Lo más eficaz y económico, sin duda, es trabajar con el libro siguiendo las pautas que di antes, de forma que no solamente se tenga un conocimiento intelectual del mismo, sino, además, profundo. Para que uno sea objetivamente consciente de que sabe cuanto necesita saber, sin ninguna duda. Si me pongo a cocinar, saber una receta, no es condición suficiente pero sí imprescindible; porque hay que hacer el plato y, al menos, debe ser comestible. Y eso que, cocinando me puedo permitir consultar el libro; conduciendo, no. Por la misma razón, es imprescindible ponerse al día de normas y señales, si es necesario.
Bien, sabemos lo que hay que hacer, queremos hacerlo... ¡Vamos allá! Conocimiento, decisión y acción.

Imaginar es gratis.
Si esta persona, que ya tiene permiso de conducir, puede disponer de un coche y se siente con ánimo y decidida a poner en práctica lo aprendido en Conducir sin miedo es conveniente que busque un lugar lo más parecido posible a un circuito cerrado, un lugar que bien podría ser un estacionamiento al aire libre en horas y días en los que apenas se utilice y pueda así sentirse segura  de que, aún cuando cometa algún error, nada malo podrá pasarle a nadie. Hasta ese lugar, y quizá también para el regreso desde el mismo, podría ser aconsejable y necesario que otra persona conduzca el coche, en este caso, creo que es conveniente que quien preste la ayuda, esté al corriente de lo que la persona que la precisa hace y quiere hacer y del libro que utiliza, con el fin de unificar criterios, evitar perversiones y discusiones estériles.
Lo dicho, se puede repetir cuantas veces sea necesario, por supuesto; no obstante, es muy importante que la persona que quiere empezar a conducir lo haga sola lo antes posible. Y que se lo ponga fácil. Buscar horas, lugares, recorridos en los que a priori la persona en cuestión se sienta segura y capaz. Luego, poco a poco, se van ampliando límites; sin, pausa, pero sin prisa. Siempre ayuda saber que, si queremos o lo necesitamos, siempre, podemos encontrar un lugar seguro donde parar y pedir ayuda. O descansar, o consultar el libro... Nada estorba llevarlo en el coche.
Si lo comentado no da el resultado apetecido, o no se puede hacer, siempre está ahí la posibilidad de acudir a una autoescuela. En este caso, es conveniente, antes de dar ninguna clase de coche, hablar con el profesor con el que vamos a ir y explicar la situación en la que nos encontramos, también es importante que percibamos una impresión positiva por parte del profesor. Por grande que sea un coche, el espacio que dos personas comparten en los asientos delanteros, es muy pequeño; y por poco tiempo que se pase en ellos -en un coche de escuela-, muy intenso.
Tengo permiso para conducir camiones y autobuses, mas hace bastantes años que no manejo estos vehículos. Tengo también amigos que los conducen y, sé por ellos y por lo que leo, lo mucho que han cambiado con respecto a los que yo conocí. De modo, que si quisiera o tuviera que volver a conducirlos, sin duda, acudiría a alguna a autoescuela a dar algunas clases. 
También considero imprescindible, tal como expongo en el libro que, en cuanto una persona se desenvuelva un poco con un turismo y pueda, haga un curso de perfeccionamiento de conducción en un circuito. No se arrepentirá, pues ayuda mucho a ganar seguridad y a perder miedos. Con todo, también me parece imprescindible perseverar siempre en mentalizarnos, e imaginarnos conduciendo. 
Esteban

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sábado, 24 de septiembre de 2011

APROVECHAR EL LIBRO (1ª parte de 2)

He escrito dos entradas que titulé, “Aprovechar la autoescuela...” (en el aula y en el coche), con la intención de animar a quien esté o tenga que pasar por estos centros a que obtenga de ellos el mejor y mayor partido posible, pues he sido testigo -no pocas veces- de como se infrautilizan los recursos que, generalmente, las escuelas de conducción y las personas que en ellas trabajan, poseen. Y es una lástima, dada la importante inversión de esfuerzo, dinero y tiempo que, generalmente, el alumno debe de hacer. Por no hablar de las repercusiones que puede tener el desaprovechamiento de la autoescuela en las graves consecuencias que pueden derivarse del hecho de conducir un automóvil en un futuro muy, muy próximo.

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Sé, que casi todo el mundo opina que sufrir un accidente sólo es una cuestión de mala suerte. Como suspender el examen, ¿verdad? Sin embargo, casi todo el mundo, si piensa un poco, se da cuenta de que la mala suerte tiene una influencia ínfima en que se produzca un accidente o en que se suspenda un examen, ¿verdad?
Conducir sin miedo, generalmente, exige menos tiempo y esfuerzo que la preparación que requiere el aprendizaje en la autoescuela y, la inversión económica es, por supuesto, muy inferior. En términos absolutos, sin duda, y en términos relativos creo que también; además, es perfectamente asequible para, prácticamente, todo el mundo. Mas, no por ello deja de ser una pena que no se le exprima todo su jugo hasta impregnar nuestra sangre y neuronas con él.
Dicho esto, pasaré a continuación a exponer algunas ideas para la utilización del citado libro, como... a modo de “prospecto” para la “vacuna” que pretende ser Conducir sin miedo para los accidentes de tráfico.
Estas ideas, las trasmitía verbalmente a los alumnos cuando compraban el libro en la autoescuela o yo se lo prestaba. A quienes lo compraron durante la Feria de Muestras de Asturias celebrada en Gijón el pasado mes de agosto, también; pero no a todas. Así que, a estas y a cualquier otra persona que haya tropezado con mi libro va lo siguiente, por si de este modo le es más útil y práctico.
Conducir sin miedo puede leerse de principio a fin como se hace normalmente con cualquier libro, y quizá sea lo más recomendable para una primera lectura. Para entrar en ambiente. Después, se puede mirar el índice y elegir uno  o varios capítulos, según el orden en que despierten nuestra atención. 

Lo más importante es tener en cuenta que para que este manual resulte verdaderamente útil, habrá que tenerlo como libro de cabecera una temporada, unas cuantas semanas, algunos meses, tal vez. Trabajar con él de forma regular, aunque no sea mucho tiempo seguido el que se pueda dedicar a su lectura, que sea un tiempo en el que nuestra atención esté volcada en él, libre la mente de otras preocupaciones, haciendo un paréntesis en ellas. Como se debe hacer cuando se conduce.
Hay que hacer de uno su contenido, hay que hacerlo propio e imaginarse en la acción.
Nunca está de más tener papel y lápiz a mano, garabatear el libro sin piedad, cerrar los ojos y estirar un poco brazos y piernas para vernos conduciendo en una carretera infernal o paradisíaca usando el libro como volante. Leer con música... he oído y leído bastante a cerca de lo mucho que ayuda Mozart, no sé, y lo suelo utilizar; me gusta y me hace sentir a gusto. También ayuda mucho -he leído sobre ello y lo practico desde hace muchos años- leer algo que nos interesa mucho, o, incluso se nos hace muy difícil de entender, inmediatamente antes de entregarnos al sueño. 
En mis tiempos de estudiante, me ocurrió algunas veces que después de haberme dormido obsesionado con la solución de algún problema de matemáticas, nada más despertar, tenía en mente la solución, como por arte de magia; me levantaba rápido a escribirla, sin tan siquiera echarme agua en la cara, y cuando iba a clase, ¡voilá! Estaba bien. 
En las recomendaciones para el examen que daba a mis alumnos en fotocopias y que están recogidas en el libro, al dárselas, les decía que las leyeran, al menos, por la noche -como ya dije-, nada más levantarse por la mañana y antes y después de la clase práctica. Eso, por lo menos, además, la sobredosis carece de cualquier efecto negativo.

Esteban


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miércoles, 14 de septiembre de 2011

SUPERSUR

Supersur en el norte de España, paradojas de la vida, además, en su “capital”: Bilbao. Bueno, su nombre oficial es Variante Sur Metropolitana (VSM) mas todo el mundo la denomina con el nombre que da título a esta entrada que, por cierto, quizá tenga un interés muy local, y desde luego circunstancial. 
Sin embargo, creo que entronca perfectamente con dos grandes defectos muy equitativamente repartidos por toda España: Desmesurado gasto (dudosamente justificado, muchas veces, cuando no perfectamente inútil en no pocas ocasiones) al más puro estilo de un nuevo rico que, encima, ni lo es. El otro defecto son las señales de orientación de las carreteras de este país que, generalmente, sirven para lo que indica lo contrario de su nombre: desorientar. Y eso que la industria del turismo es la más estable y próspera que tenemos desde hace muchos años. Pero me irrita mucho el pésimo diseño y colocación de estas señales, pues estoy convencido de que está en la raíz de no pocos accidentes. 
Como decía, esta entrada es circunstancial porque el texto que viene a continuación de este párrafo y en color azul lo escribí para enviarlo al diario DEIA de Bilbao, pues el mismo invitaba a que expresáramos nuestra opinión sobre la Supersur a todos, y como los cuatro primeros días de funcionamiento no van a cobrar peaje, el  pasado día 10 aproveché para realizar mi modesto estudio. Lo envié a la dirección de correo electrónico que el periódico indicaba, pero debió de ser “leído” por una máquina y me lo rechazó; supongo que lo “vería” demasiado largo, mas la invitación de DEIA no indicaba nada al respecto.
video

Supersur sentido Bilbao, Vitoria, San Sebastián.
También puede verse en You Tube, pinchando en: "SUPERSUR sentido Bilbao".

Ayer sábado, por la tarde, recorrí la Supersur en ambos sentidos y en el total de su longitud. Tomé como primera referencia el área de servicio de Ugaldebieta y luego el primer radar que hay donde confluye la AP-8 (Supersur) con la A-8, ya iniciando la bajada hacia los túneles de Malmasín y antes de la bifurcación Vitoria - San Sebastián.
Después hice el recorrido desde Ugaldebiete hasta el mencionado radar por la A-8. En todos ellos circulé, siempre que pude y la mayor parte del tiempo, a la velocidad máxima permitida y con el regulador de la misma puesto. Había tráfico, pero fluido y sin problemas.
La primera impresión: mucho túnel, demasiado, y no tienen cobertura de teléfono móvil ni de radio en toda su longitud. Conozco cómo es la orografía de Vizcaya, desde luego, y, o se eliminan montes, o se les hacen agujeros. En el peor de los casos prefiero esto último, por supuesto. Pero, los túneles agobian, más con límite en 80. Creo que se podría limitar a 100 perfectamente, agobiarían menos, parecerían más cortos. Además, tienden a dar sueño, a distraerse, parece que no se acaban nunca... Pero a ambos lados hay dos paredes de hormigón, ¡cuidado!
Segunda impresión: para este viaje no hacían falta estas alforjas. La obra ha costado muchísimo dinero -dicen que casi 900.000.000 de euros- y no veo que esté justificado el gasto en absoluto. Tomé nota de tiempo y espacio, en su recorrido completo, desde Ugaldebieta hasta el radar citado: 16,5 km y 15 minutos. Después, mismo recorrido por la A-8 (autopista antigua) con un poco más de tráfico y algo menos de fluidez: 15,8 km y 12 minutos. Es decir, que se ahorran 0,7 km y tres minutos ¡por la autopista antigua! Y eso, a pesar de que en esta carretera, hay dos tramos  con limitación a 60 por razón de obras y que respeté.
Con respecto a lo que es la carretera en sí, teniendo en cuenta que es completamente nueva, que estamos en el siglo XXI y que las señales de orientación deben servir para lo que su nombre indica y ser útiles para un conductor de tipo medio que sea la primera vez en su vida que pasa por aquí y que en un golpe de vista, o dos, pueda ser guiado por ellas sin ninguna duda, éstas, no cumplen su función. Y me parece lamentable, pues es, sin duda y con diferencia, la parte menos costosa de la inversión y con una incidencia en la seguridad bastante más importante de lo que parece. Estas señales deberían ser más grandes y sus grafías también, reduciendo el texto al máximo y ser muy claro. No deben ofrecer ninguna duda; la duda, con un vehículo en movimiento, mata.
Tres carriles en los túneles, bien, pero en cuanto alguien pinche una rueda se bloquea uno. En los arcenes no cabe ni un turismo pequeño.

Pinchando en: "SUPERSUR sentido Santander", se puede ver el vídeo.

En ambos sentidos, hay al menos un punto, en el que, ateniéndonos a lo que indica la primera señal que vemos, para continuar de frente (sin abandonar la vía) debemos cambiar al carril central o izquierdo y cuando ya estamos próximos a la salida que también antes habían indicado, vemos que por el carril derecho se puede tomar la misma o continuar de frente indistintamente. Es decir nos hace hacer dos cambios de carril innecesariamente y dentro de un túnel.
El asfalto es cómodo y silencioso; liso, compacto, brillante... ¿Quizá poco adherente? No lo sé, no pude probarlo por razones obvias, la vía estaba abierta al tráfico.
Creo que hay un punto crítico en la confluencia de la Supersur con la A-8, sentido Santander poco antes de llegar a la altura de Portugalete. Se llega por la izquierda a un carril muy ancho para dos filas de vehículos pero que en breve, en ligera subida y curva a izquierda se queda en uno. Me parece un punto difícil, en tardes de otoño e invierno, lloviendo, con tráfico pesado, el sol casi de frente a veces... No sé, ojalá me equivoque. También me parece que tendrá dificultades, aunque menos, la entrada a la Supersur, poco después de pasar Ugaldebieta, se hace por el centro e izquierda y en bajada, algunos verán la señal de peaje a última hora (tampoco está lo bastante clara con antelación suficiente) y pasarán al carril derecho huyendo del mismo como de la peste y por las bravas.
De lo que no tengo ninguna duda es de que el peaje será un lastre para esta carretera, por mucho que exista la opción de telepeaje, esta posibilidad la utilizarán sólo conductores muy habituales y en todo caso obliga a bajar el ritmo de forma notable dos veces en un recorrido muy corto. Además, a nadie le gusta pagar -ni aunque sea un precio simbólico, que no es el caso- por utilizar una carretera, se sabe también y desde hace muchos años en esta zona, que muchos conductores de camiones evitan la AP-68 con rumbo a Vitoria, Logroño, Zaragoza... aunque tengan que pasar el puerto de Barazar, precisamente a cuenta del peaje de esa autopista. Por otra parte, prohibir la circulación de camiones por la A-8, es un verdadero atentado a la libertad de movimiento. En camiones, nos traen hasta la comida, quienes los conducen se merecen más respeto.
Esteban

P. D.: Cuando el sábado recorrí la Supersur en ambos sentidos y en su totalidad, no vi ningún bache. El martes, 13 (¿tendrá algo que ver?), había uno bastante notable en el carril derecho de uno de los túneles en sentido Bilbao. Me sorprendió mucho.



jueves, 8 de septiembre de 2011

DOS MALOS EJEMPLOS

El primero de ellos en China, el segundo en Rusia. Ambos grabados en vídeo.
El de China, lo vi en el diario El Correo en su edición digital el pasado día 2. La protagonista de la noticia es una niña de cuatro años que conduce por una ciudad “gracias” a las enseñanzas que le da su padre, profesor de autoescuela.
La grabación que ilustra la citada noticia pueden verla a continuación. Me parece una temeridad por parte de su progenitor que, si de mí dependiera, propondría que se le retirase la custodia de su hija y su título de profesor.


La niña no puede apoyar su espalda, sujeta su cuerpo agarrándose al volante y, aún así, parece que lleva bastante bien la trayectoria del vehículo, máxime teniendo en cuenta su edad. Tampoco puede utilizar cinturón de seguridad ni ninguno de los espejos retrovisores; su campo visual es muy reducido, su perspecitva inadecuada para conducir y el equilibrio de su cuerpo constantemente inestable. El riesgo de que se haga daño es muy alto, a nada que ella o el irresponsable de su padre frenen, giren o aceleren un poco brusco, la niña lo lamentará. Al final, parece que el padre desmonta algún artilugio que permitía a la niña poder acceder a los pedales. 
Quizá Yun Lee tenga un don para conducir, pero desde luego este no es camino para canalizarlo sino para la tragedia.
Este es el suceso de Rusia, lo vi en la página de inicio de Yahoo España como vídeo destacado el pasado día 5.

He visto el vídeo varias veces y no parece que el conductor disminuyese la velocidad (que parece elevada, dadas las circunstancias) hasta que está en plena maniobra de esquiva -menos mal que no viene nadie en sentido contrario- y demasiado tarde. Da la impresión de que el coche circula demasiado rápido (el paso de cebra anterior lo pasa como si no existiera) a pesar de todos los indicios de que algo así podría pasar, hay coches y personas en los bordes de la calzada.
También se puede observar, y muy bien, cómo las trayectorias del vehículo y del peatón tienden a coincidir. Gracias a Dios, no pasó nada, pero la actuación del conductor no es correcta. Por los indicios que tiene debería haber ido más despacio, y cuando el niño se cruza en su trayectoria frenar muy, muy fuerte, antes de cambiar ésta. Si aún así, ve que no se detendría a tiempo, intentar esquivar por la derecha pues el niño corre hacia la izquierda.
Esteban


P. D.: Pido disculpas por mis escasos conocimientos de informática que no me permiten que se pueda acceder a los enlaces directamente, es necesario copiar y pegar. Prometo seguir intentándolo y aprender más.

¡Eureka! Ya se pueden ver directamente. Sin embargo, para ver el de Rusia hay que pinchar exactamente en: " Menos mal que todo se quedó en un susto". Gracias por la paciencia.